Vale la pena una visita, por ser una de las mas antiguas
e imponentes edificaciones arquitectonicas de la ciudad. Su construcción
comenzó en 1570, y se pensaba terminar en 10 años, pero fue finalizada
dos siglos después.
Actualmente
se encuentra en restauración y desafortunadamente el Convento de Santo
Domingo adjunto a esta edificación, se encuentra cerrado al Público.